Arduo es regresar con el sentimiento,
ya nada es como antes de la partida.
Las ventanas y las puertas pintadas
de tonos oscuros como las bestias,
quienes poco a poco corrompen mi alma,
no dejan hueco ya para la batalla.
Triste es ver que solo soy un extranjero,
esposo de Ezis, hija de la noche,
a quien los infortunios acompañan.
Ahora retorno de mendigo y vivo
como el más infeliz de las personas.
ya nada es como antes de la partida.
Las ventanas y las puertas pintadas
de tonos oscuros como las bestias,
quienes poco a poco corrompen mi alma,
no dejan hueco ya para la batalla.
Triste es ver que solo soy un extranjero,
esposo de Ezis, hija de la noche,
a quien los infortunios acompañan.
Ahora retorno de mendigo y vivo
como el más infeliz de las personas.
José María Martínez Escandón
Estudiante de Bachillerato
